La Real Fábrica de Cristales de La Granja es uno de los complejos industriales históricos más relevantes de España. Fundada en el siglo XVIII para producir vidrio para la Corona, hoy sigue activa como museo, taller y escuela. En sus naves se sopla vidrio en directo, se forman nuevos artesanos, se exponen colecciones y se acogen actividades culturales y educativas.
Conservar la historia y proyectarla hacia el presente
La Real Fábrica de Cristales es un símbolo del patrimonio industrial español, pero su identidad visual había quedado estancada. Su imagen no reflejaba ni su valor histórico ni la vida que aún hay en sus talleres, su escuela o sus actividades culturales. El reto consistía en actualizar su identidad sin perder su carácter real, artesanal y monumental, manteniendo el equilibrio entre tradición y presente.
Unir pasado, oficio y futuro
El rediseño busca equilibrar dos mundos: el legado del siglo XVIII y la actividad actual del espacio —museo, escuela, talleres, eventos culturales y creación artística. El objetivo era atraer a nuevos públicos, especialmente jóvenes y estudiantes, reforzar su carácter único y recuperar su vínculo con el material que lo hizo nacer: el vidrio.
Un símbolo que se fragmenta y se expande
El logotipo se construye a partir de cuatro figuras geométricas que reinterpretan la corona real. Tres de ellas, idénticas, forman el cuerpo principal; una cuarta, flotante, define la parte superior.
Estas piezas pueden separarse y reorganizarse, dando lugar a un conjunto de pictogramas y signos gráficos que amplían el lenguaje visual de la identidad. El logotipo deja de ser un elemento fijo para convertirse en un sistema de formas capaz de adaptarse a distintos mensajes y usos, manteniendo siempre su reconocimiento.
A partir del logotipo se desarrolla un sistema visual modular basado en la combinación de formas, color, textura y transparencia. La paleta amplia y vibrante aporta riqueza visual, mientras que las transparencias y superposiciones refuerzan la relación con el material y el proceso artesanal del vidrio. El sistema permite generar aplicaciones coherentes para cartelería, comunicación, merchandising, espacios expositivos y soportes digitales. La identidad mantiene su peso histórico, pero se adapta con naturalidad a contextos contemporáneos, educativos y culturales.
VIDRIO, OFICIO Y PATRIMONIO